Todo nuestro organismo a nivel energético se organiza desde un eje central de orientación vertical situado alrededor de la columna vertebral y el sistema nervioso central, y desde el que se despliega toda una organización.

Este eje, desde el que se genera u organiza el movimiento energético y estructural, tiene un origen embrionario. Es la primera fuerza organizativa que se presenta embriológicamente en la primera masa de células.

La primera línea que se forma, llamada primitiva o primaria, da origen al notocordio hacia las tres semanas de gestación. Según se va desarrollando se convierte en la columna vertebral que alberga el SNC, alrededor del cual se organiza resto del organismo a nivel anatómico.

El líquido cefalorraquídeo que se forma en los ventrículos viaja a través de la línea media fluida o epéndimo.

A nivel energético, los chacras, o centros de energía, se distribuyen a lo largo de la línea media cuántica.

Así el Impulso de Respiración Primaria y las Mareas tienen también la línea media como eje principal desde donde la pulsación o la fuerza de la vida respira en un continuo movimiento cíclico que emerge desde ella para volver al mismo punto de manera rítmica para comenzar de nuevo.

La línea media conforma nuestro sentido del centro, estableciéndose como el núcleo desde el cual el sistema se orienta en todas las direcciones: arriba y abajo, derecha e izquierda, delante y detrás, interior y exterior.

¿Como puedes utilizarla ?

Tu linea media te lleva a casa. A través de ella puedes ponerte en contacto con la matriz original, tu salud inherente, tu centro de poder.

Una vez aprendas a enfocar tu atención en tu linea media tendrás una herramienta constante, siempre accesible, que te lleve a ese estado de empoderamiento y relajación. No importa si estas trabajando, delante de tu ordenador o en la cola del supermercado, tres pasos te llevarán a tu centro, tu casa, donde todo es como tiene que ser, sin mas.

Para empezar a practicar elige un lugar cómodo donde puedas concentrarte durante unos minutos sin interrupción. Siéntate con la espalda recta y relajada. Tu columna es un collar de perlas que se despliega de manera fluida, con sus curvas, colgando desde la coronilla. Tus pies descansan en el suelo, dedos desplegados, sintiendo tierra. Hombros y manos relajados, posando en tus piernas.

Primero, lleva tu atención a la respiración. Observa como la caja torácica y el abdomen se llenan, observa como se vacían. No trates de cambiarla. La respiración “te pasa”, no tienes que hacer nada, simplemente observarla. Es nuestra mas potente herramienta y la primera guía en el camino.

Segundo, lleva tu atención a tu linea media, tu eje principal, desde el sacro pasando por lumbares, dorsales, cervicales, hasta el punto de la fontanela en tu cabeza. Siente el espacio alrededor de la linea, el espacio anterior y posterior, el espacio hacia la derecha e izquierda de tu cuerpo, el espacio inferior y superior. Siente con cada respiración como los limites de tu piel van desapareciendo y la energía que se despliega desde tu eje principal va alcanzando dimensiones mas allá de tu cuerpo.

Tercero, cede tu peso corporal, la totalidad de tu cuerpo, y siente las raíces asentándote en la tierra, desde tu sacro. Recibe seguridad, estabilidad y fuerza. Al mismo tiempo, desde tu último centro de energía en tu cabeza, conecta con la fuente, con la luz, abriéndote a recibir espacio y claridad en tu ser.

Practica estos tres pasos tantas veces como puedas, con los ojos cerrados, con los ojos abiertos. Poco a poco podrás acceder a este ejercicio de empoderamiento y asentamiento donde quiera que estés, durante la conversación mas agitada con un familiar o colega, antes de un examen o parada en el trafico.

Te convertirás en el faro de luz, enraizada en la tierra y conectada a la fuente, con fuerza y serenidad para lidiar con las tormentas a tu alrededor. Tendrás una herramienta increíble para sentirte siempre en tu casa.